El origen de la inspiración
La naturaleza fue siempre el primer taller de Ursi. Sus paseos por el campo, la contemplación de los árboles y el contacto con la tierra le ofrecían no solo materiales, sino también la inspiración necesaria para transformar lo cotidiano en arte. Para él, crear era prolongar el lenguaje silencioso de la naturaleza en la escultura.

El origen de la inspiración
La naturaleza fue siempre el primer taller de Ursi. Sus paseos por el campo, la contemplación de los árboles y el contacto con la tierra le ofrecían no solo materiales, sino también la inspiración necesaria para transformar lo cotidiano en arte. Para él, crear era prolongar el lenguaje silencioso de la naturaleza en la escultura.

El bronce como permanencia de lo natural
Aunque trabajó con bronce, su uso no fue una contradicción, sino una manera de fijar en el tiempo lo que la madera le inspiraba. Muchas de sus piezas fundidas conservan el gesto orgánico de la talla, como si quisieran atrapar para siempre la vitalidad de la naturaleza que les dio origen..

Una espiritualidad de raíz natural
La conexión espiritual en la obra de Ursi tiene mucho que ver con su vínculo con la naturaleza. Para él, tallar no era solo un acto creativo, sino un modo de escuchar la voz de lo esencial. Esa dimensión casi mística impregna sus esculturas, que invitan al espectador a detenerse, a contemplar y a sentirse parte de un todo mayor.

Un legado verde de su obra.

El legado verde de su obra
Hoy, contemplar las esculturas de Ursi es también recordar la importancia de vivir en armonía con la naturaleza. Sus obras transmiten una lección vigente: lo natural no es un mero decorado, sino una fuerza que nos da forma, nos sostiene y nos inspira. Ese es quizá su mensaje más duradero: que la belleza y la verdad brotan, siempre, de la raíz de la naturaleza.


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