Esta talla de Ursi representa una de las vertientes más íntimas y trascendentes de su arte. Tallada en madera con su característico respeto por la materia, la obra muestra a una Virgen serena que sostiene al Niño, ambos envueltos en una atmósfera de quietud y pureza. La composición, de líneas simples y gesto contenido, invita al recogimiento y a la contemplación silenciosa.

Ursi no busca el virtuosismo técnico, sino la esencia espiritual que emerge de lo sencillo. La madera, trabajada con textura viva, conserva la huella del tiempo y de las manos del artista, recordando que lo divino se manifiesta también en lo humano y en lo imperfecto. Cada curva parece respirar fe, ternura y esperanza.

Este relieve, de apariencia humilde y profunda carga simbólica, nos devuelve a la raíz del arte sacro castellano, donde lo espiritual se entrelaza con lo cotidiano. En él, Ursi logra transformar la madera en una plegaria visual: un canto a la maternidad, a la fe y a la belleza interior que perdura más allá de la form


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