Un artista con raíces profundas
Ursi encontró en la madera y el bronce un medio para dar forma a las emociones más esenciales del ser humano. Su origen minero marcó tanto su visión como su sensibilidad: en cada escultura se adivina la fuerza del trabajo, la dureza de la tierra y la dignidad de quienes construyen vida desde el esfuerzo.

Temas que hablan de todos nosotros
Los mineros, los atletas o los niños jugando al corro no son simples representaciones. Son símbolos universales: del sacrificio, de la superación, de la alegría compartida. Ursi supo rescatar lo cotidiano y elevarlo a categoría de arte, recordándonos que en lo más simple también habita lo trascendente.

El diálogo con la contemporaneidad
Aunque profundamente enraizado en la tradición, Ursi nunca fue ajeno a los lenguajes contemporáneos. Su obra convive con la escultura actual, aportando autenticidad y una mirada que reivindica lo humano frente a la frialdad de lo industrial o lo efímero. Su estilo es atemporal porque habla directamente al corazón

Un legado que trasciende el tiempo
Cada pieza de Ursi es más que un objeto artístico: es un relato abierto. Sus esculturas no terminan en la materia, sino en la interpretación de quienes las contemplan. Así, su obra continúa viva, renovándose en cada mirada, en cada exposición y en cada recuerdo compartido.

La herencia cultural de Ursi

La herencia cultural de Ursi
Hoy, el legado de Ursi ocupa un lugar propio en la escultura contemporánea española. Sus obras nos invitan a reflexionar sobre el pasado y a valorar la memoria colectiva, al tiempo que nos impulsan hacia el futuro. En ellas late un mensaje claro: el arte no se limita a embellecer, sino que nos ayuda a comprender quiénes somos.


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